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<  Vuestros relatos  ~  Melodía eterna

Tereka
Publicado: Sab Oct 23, 2010 9:46 pm Responder citando
Miembro de la K.I.A. Registrado: 06 Mar 2009 Mensajes: 1032 Ubicación: Aquí mismo ^^
Jumm... ¬¬ realmente si que sabes tocar la moral si... XDDD
A esthersebastian la puedes llamar esther (es mi hermana, tiene un año menos que yo Very Happy)
^^ jaja ^^
No te me agobies y publica cuando puedas ¿ehh? ^^ ánimo!!!

PDT: ¿A que sé como se llama ``ella´´? Cool

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¿Te importa si digo Murs...? ^^
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Ephire
Publicado: Mie Oct 27, 2010 4:23 pm Responder citando
Claira Registrado: 05 Sep 2010 Mensajes: 144 Ubicación: En mi casita ^^
¿Hermanas? Vaya, eso no lo he visto venir.... Jejeje, os voy a seguir mareando un poco más....

Un chirrido hace que mi desobediente cuerpo se estremezca por completo y unos pasos se dirigen hacia mí con lentitud. Solo logro moverme cuando noto cómo una mano tira de mi.... ejem, abrigo, supongo.
Vuelvo la cabeza y me encuentro con el destello verde de los ojos de Naiah, que me mira preocupada.
- ¡Ah, perdona! – Exclamo – Tienes que ensayar, ¿no?
Me dispongo a salir de la terraza para bajar de nuevo las escaleras, pero ella continúa inmóvil, mirándome fijamente.
- Sam – murmura – Ya he terminado de ensayar. – Me mira dubitativa y añade casi al borde del llanto – Llevas una hora aquí arriba.
- ¿¡Qué!? – exclamo. Respiro hondo un par de veces y me maldigo a mí mismo por no poder controlar mi propio cuerpo – Pues vaya, yo que me moría de ganas de verte...
- Da igual – me contesta con una nota de tristeza en su voz – Sólo es un baile. Además, mi padre no puede venir a la función, así que no me merece la pena destacar.
- ¡Eso no es cierto! Aunque tu padre no pueda verte, habrá otros muchos pares de ojos pendientes de ti, así que hazlo lo mejor que puedas. Además es importante para ti, ¿no?
Naiah se limita a sonreír y dar media vuelta, aún enganchada de mi manga. Hago un gesto rápido para que me coja del brazo y obligo a mis piernas a bajar los polvorientos escalones.
Sonrío para mis adentros: puedo escuchar nuestros pasos sincronizados y sentir el ligero temblor de su mano, tan pequeña y delicada que por un momento me recuerda a las de mi madre, asida de mi brazo. Oigo sus jadeos congelados por la desagradable temperatura de esta escuela y veo el gesto de felicidad que se ha dibujado en su rostro, tan pequeño pero tan maduro.
Salimos del edificio a la carrera porque la lluvia ya cae fuerte, y no da tregua.
Vamos pisando todos los charcos y los zapatos de la niña se ponen perdidos de agua y barro, aunque mis viejas deportivas negras resisten impasibles. La noto tiritar y me paro en seco, haciendo que se tropiece con una lata de refresco que hay por ahí tirada.
- ¿Pero qué dem...?
Sin darle tiempo a terminar la pregunta, me agacho un poco y la cargo sobre mi espalda. Mi adorable primita (nótese el sarcasmo) empieza a quejarse y patalea un poco, pero al final consigo hacer que se esté quieta.
- ¡No seas borde! – Replico – Así llegaremos más deprisa y no te mojarás tanto. ¿O es que te apetece pillar un resfriado?
- No. – contesta al tiempo que me pasa las brazos alrededor del cuello – Con una enferma en la familia es suficiente.
- Pues eso.
Acto seguido, reanudo la carrera un poco más deprisa que antes, arrancándole un pequeño grito de emoción.
La verdad es, ahora que lo pienso, que no recordaba correr tan rápido. Es como si la presión que sentía en cada uno de mis músculos se hubiera desvanecido, mejorando un poco mi condición física. Y mi estado de ánimo.
Soy consciente de que, quien me vea pensará que estoy como una cabra: corriendo bajo este chaparrón, que me cala el pelo, la ropa y hasta los huesos, con una niña a la espalda y la pinta que llevo, pero me importa un rábano. Me siento libre, feliz, despreocupado....Y ella, tres cuartos de lo mismo.
Tampoco voy tan desarreglado, creo. Hombre, huelga decir que mi ropa no es como para presentarse a una fiesta de etiqueta pero..... Bueno, llevo una camiseta negra de manga corta, corrijo, con una manga sí y la otra no porque perdí la manga izquierda en un pequeño altercado, unos vaqueros claros algo desgastados y las deportivas que ha mencionado hace un momento.

De no ser por el grito de advertencia de Naiah, me hubiera dado de narices contra el cristal de la puerta.
Detengo mi carrera y me agacho para que pueda bajar y abrir la puerta.
En menos de diez minutos entramos juntos en la cocina. Ella se desploma sobre una de las sillas y yo me apresuro a hacerme con un buen vaso de agua.
- Sam, mi padre ha dejado esto.
Me doy la vuelta, aún sin haberme tragado el agua y centro mi atención en una nota de dudosa caligrafía.
“- Naiah, Sam, estoy en el hospital con May y voy a tardar un poco más de lo que había previsto. En la nevera tenéis la cena. No me esperéis despiertos.”
Deposito la nota sobre la mesa con un presentimiento extraño. Algo no va bien.
Pero no quiero preocupar a Naiah por un presentimiento estúpido, así que me encierro el mi cuarto provisional.
A falta de algo mejor que hacer, me pongo de pie frente al espejo que hay en la puerta del armario (un detalle muy poco masculino, he de añadir) e intento apañarme un poco el pelo. Desde luego, con esta pinta no me extraña que la gente me tome por un bicho raro. ¿Eh? ¿Qué no sabéis que pinta tengo? Pues vamos a ver....Mediré alrededor de un metro ochenta, más o menos. Estoy algo moreno (es lo que tiene pasar el día entero al raso) pero he de reconocer, muy a mi pesar, que estoy hecho un espárrago. Bueno, tampoco es nada del otro jueves: estoy un poco flacucho, pero es que como de tanto en cuando, que yo no tengo a nadie que me haga la comida al volver de clase. No tengo “tableta” ni de lejos, pero sí que tengo los brazos fuertes a raíz de varios encuentros indeseados, así que tampoco soy un esqueleto andante.
Tengo el pelo de un castaño rojizo que me pone de los nervios, pero me aguanto porque lo he sacado de mi madre. Como lo llevo un poco largo, me cae por la frente y se empeña en taparme el ojo derecho. ¡Esa es otra! Mis ojos. A mi parecer, eso es lo que hace que la gente piense que soy un lunático o algo peor.
Y es que tengo los ojos de un color muy raro que es casi dorado, y creo que podría prescindir del “casi”. La verdad es que los odio, pero al tiempo me choca no haber visto a nadie que los tenga igual que yo.
Me canso del espejo y me dejo caer sobre la cama con los ojos cerrados. Menudo día de locos.

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"¿Quién el Ehiol? Es mi ángel de la guarda, ¡tiene alas y todo!
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Tereka
Publicado: Dom Nov 07, 2010 1:29 pm Responder citando
Miembro de la K.I.A. Registrado: 06 Mar 2009 Mensajes: 1032 Ubicación: Aquí mismo ^^
^^
Aish... maei mia y tal día de locos...

Siento haber tardado en comentar!!! no volberá a pasar!!!
Very Happy
^^
¡¡¡¡Sigue xFA!!!

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Ephire
Publicado: Vie Nov 26, 2010 7:46 pm Responder citando
Claira Registrado: 05 Sep 2010 Mensajes: 144 Ubicación: En mi casita ^^
* * *

Blanco. Helado. Un paisaje solitario, desierto y enorme se extiende ante mis ojos incrédulos. Es.....Maldita sea, parece que todo se haya congelado de pronto porque no puedo ver nada que no sea nieve o hielo. Un desierto helado.
Trato desesperadamente de ponerme en pie, ni siquiera sé qué demonios hago tendido en el suelo cuando se supone que debería estar en casa de Ethan, metido en la cama y tapado hasta arriba con la manta gris del cuarto de invitados.
Me cuesta demasiado mover las piernas, creo que se me han dormido por el frío, pero está bien mientras logre mantener el equilibrio. En el horizonte veo dos montañas, altísimas e imponentes, rodeadas de niebla y cubiertas de nieve hasta la cima. Cada vez estoy más confuso. ¿Dónde estoy? Y lo que es más importante: ¿cómo he llegado hasta aquí?
Me detengo instintivamente al notar algo extraño en los brazos y no puedo reprimir un grito: en vez de mi indumentaria habitual voy vestido con una especie de túnica blanca
Y, para colmo de males, siento algo desagradable, un dolor increíblemente fuerte, pero no acierto a comprender qué es: ni siquiera proviene de ninguna parte concreta de mi cuerpo, es como si hubiera algo en mí que ni siquiera yo soy capaz de ver.

Plaf, plaf, plaf. El sonido de mis pies al crujir sobre la nieve es lo único que me libra del silencio absoluto y desgarrador de esta llanura congelada. Entonces me doy cuenta de que estoy descalzo. La verdad es que resulta extraño: ni siquiera siento la nieve bajo mis pies pero sí que soy capaz de notar este dolor que terminará volviéndome loco, incluso empieza a pesarme la espalda.
Tropiezo con lo que creo que es una piedra y caigo al suelo cuan largo soy. Maldita sea, ¿qué se supone que hago yo aquí? ¡No lo entiendo!
Doy un golpe brusco en el aire para apartar una pequeña pluma blanca que me hace cosquillas en la nariz y, al hacerlo, la sensación de dolor se vuelve más intensa.
Siguiendo una extraña intuición vuelvo la cabeza hacia atrás y lo que veo me deja tan perplejo que ni siquiera soy capaz de gritar y mucho menos de moverme: la pluma que acabo de sacudirme no ha caído del cielo, ni del cuerpo de ningún pájaro. Es mía.
Vale, esto se pasa de raro. Incrédulo, muevo las dos imponentes alas que han decidido alojarse en mi espalda así, por las buenas y al fin consigo ver la causa del dolor que ya me nubla la vista. No es agradable, ni mucho menos.
En mi ala izquierda hay una herida que la recorre por completo y que, pese a ser fina, parece muy profunda. Contemplo entre fascinado y muerto de asco las plumas que están alrededor, dándome cuenta de que, más allá del sangriento tinte rojo, están ennegrecidas y desprenden un ligero olor a quemado, como si un rayo me hubiera alcanzado de lleno en el ala. Claro, que un rayo no me hubiera causado una herida tan precisa.
Me puede la curiosidad y deslizo mi mano hasta rozar la herida. Un chispazo y una fuerte descarga eléctrica es lo último que siento antes de desplomarme en el suelo.
* * *

Me despierto en “mi cuarto”, más en el suelo que en la cama, con el corazón a mil por hora y empapado de sudor. Dios, necesito una ducha urgente.
Salgo de la habitación y me dirijo al baño aún medio dormido. Me confundo un par de veces antes de entrar y dejar correr el agua. Una vez me he deshecho del improvisado pijama que Ethan me ha conseguido, me apresuro a colocarme bajo el chorro de agua caliente. Puede que cualquier otro día me hubiera quemado, pero tengo los músculos tan entumecidos que si no me ducho a esta temperatura no seré capaz de moverme.
Aprovecho para lavarme el pelo a conciencia y remoloneo durante un rato.
No puedo sacarme de la cabeza ese sueño tan extraño, aún puedo notar ese desagradable olor a quemado, aunque ya no me duele nada. Pero es que no lo entiendo, ¿no se supone que cuando sueñas no puedes sentir?

Solo cuando siento remordimientos al pensar en la próxima factura del agua de mi tío salgo de la ducha y me visto a toda prisa. Suspiro: anoche lavé mi ropa y tengo la camiseta completamente arrugada. La plancharía pero no estoy de humor, y tampoco tengo ganas de ponerme a buscar la dichosa plancha, así que sacudo la cabeza un par de veces y abro la puerta del baño. No puedo evitar mirarme al pasar junto al espejo, ni soltar un suspiro de alivio al descubrir mi espalda completamente vacía y libre de plumas y heridas misteriosas.
Salgo y deambulo por el pasillo hasta dar con la puerta de la cocina, donde sorprendo a Ethan en su silla habitual, con un periódico en una mano y una taza de café en la otra.
- Buenos días – me saluda.
Le dirijo una mirada fugaz y me siento a su lado.
- Hombre, eso de buenos...
Al principio no reacciona, se limita a clavar la vista en alguna línea, como si las figuras que forman las letras le resultaran fascinantes y a dar un larguísimo sorbo al contenido de su taza, pero luego baja el periódico lo suficiente para que nuestros ojos se encuentren y me dedica una compasiva sonrisa.
- ¿Qué ocurre? ¿Una mala noche?
- No del todo – contesto. Ya sé que es una mentira como una catedral, pero tampoco es plan de amargarle el día al pobre, que bastante tiene con lo suyo. – Una noche movidita, más bien.
Contesta algo como “hum...” y vuelve a levantar el periódico, aunque no le presta atención. Yo, por mi parte, me dedico a investigar cada rincón de la cocina, aunque tampoco hay muchos sitios donde mirar.
- Samuel.
Me giro sobresaltado al escuchar mi nombre completo. No es que no me guste, es que no estoy acostumbrado a que me llamen así y no me identifico con la palabra.
Cuando levanto la vista descubro los ojos verdes de mi tío clavando en los míos una mirada cargada de preocupación.
- Vas a marcharte pronto. – dice solamente.
Me sorprendo al comprobar que es una afirmación y no una pregunta.
- ¿Cómo lo sabes?
Suspira y esboza una breve sonrisa al tiempo que sus ojos se tiñen de melancolía.
- Yo ya tengo mis años, Sam. Y, como suele decirse: “más sabe el diablo por viejo que por diablo.”
- No lo entiendo – replico – Tampoco eres tan viejo, no creo que llegues a los cincuenta. Y, de todas formas, aunque así fuera; ¿cómo puedes conocer mis intenciones?
Por toda respuesta, una estridente carcajada. Aunque no hay rastro alguno de alegría en ella y eso me asusta un poco.
Al mirarme de nuevo se pone repentinamente serio, tanto que intimida.
- Lo sabrás todo con el tiempo – contesta – Aunque me duela, yo no puedo decirte más y te aseguro que me encantaría ayudarte. Pero, por desgracia, no me está permitido.
Pero lo que quiero que tengas claro es que tu sueño es la llave de la liberación para decenas de vidas entre las que se encuentran la mía y la tuya propia. Tienes que continuar y cumplir tu objetivo pase lo que pase antes de que las desgracias vayan a más. – de pronto, su mirada se suaviza y puedo leer en ella un cariño casi paternal – También quiero que sepas que si alguna vez necesitas descansar, en mi casa siempre serás bien recibido.

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miryam
Publicado: Vie Nov 26, 2010 8:20 pm Responder citando
Mujer-libélula Registrado: 26 Nov 2010 Mensajes: 363 Ubicación: Suspirando, en un bosque de marfil donde habitan mis más bellos sueños
está jenial ephire siguela pronto ojala que incluyas

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Tereka
Publicado: Vie Nov 26, 2010 11:34 pm Responder citando
Miembro de la K.I.A. Registrado: 06 Mar 2009 Mensajes: 1032 Ubicación: Aquí mismo ^^
O.o

Diosss mio....

(paro cardíaco)

Ais.... tengo tantas teorías... Confused .... bua, que desesperación!!!! encima está su tio metiendo intriga... toma ya... jusssssssssssssssssh!!!!
Me tienes que no sé lo q va a pasar (lógico, jeje)
Tu actualiza pronto, plis!!! Confused
jeje Very Happy

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miryam
Publicado: Vie Nov 26, 2010 11:53 pm Responder citando
Mujer-libélula Registrado: 26 Nov 2010 Mensajes: 363 Ubicación: Suspirando, en un bosque de marfil donde habitan mis más bellos sueños
esta geniaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaal chigue pronto querida zd zD ZDZS

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Ephire
Publicado: Dom Abr 17, 2011 3:07 pm Responder citando
Claira Registrado: 05 Sep 2010 Mensajes: 144 Ubicación: En mi casita ^^
Me quedo mirándole y me doy cuenta de que debo tener cara de estúpido, pero es que no sé cómo asimilar la... ¿Información? No, eso no era información de ningún tipo, más bien pistas para conseguirla. Lo que me lo pone aún peor ya que soy horrible para los acertijos y me temo que lo seré siempre.
Sí, igual que siempre he sido alguien desconfiado que ha vivido encerrado en su propio mundo y ahora estoy retrasando mi partida solo por que le he cogido cariño a la que ha resultado ser mi gente.
- Pero... – intento sacarle algo más - ¿Por qué esto así de pronto? No entiendo nada, parece como si supieras algo acerca de mi existencia que yo mismo ignoro. Todo el mundo me rehúye y empiezo a sospechar que no tiene nada que ver con el hecho de que casi sea apropiado llamarme vagabundo, sino con algo que no alcanzo a comprender pero que los demás temen y desprecian del mismo modo que a un arma o al hombre que la maneja.
En esta última frase, mi voz alcanza su octava más alta y yo mismo me sorprendo de la agonía escondida en mis palabras. Es como si mi corazón hubiera decidido manifestarse, ignorando a mi cerebro y puede que incluso revelándose contra él, ya que no recuerdo haberme percatado de esa sensación que acabo de describir, pero al echar la vista atrás me doy cuenta de que es cierto y eso no me hace sentir mejor.
Ethan deja el periódico sobre la mesa y me mira tan fijamente que, de pronto, tengo la sensación de que intenta hacerme una radiografía.
- Todos tenemos una parte de nuestra personalidad que no conocemos hasta que llega el momento adecuado. Y tu momento no ha llegado aún.

Voy a replicar cuando veo la cara de Naiah asomar junto a la puerta.
La miro fijamente: parece preocupada. ¿Acaso habrá escuchado toda la conversación?
No estoy seguro, la verdad es que no sé cuándo ha llegado.
Antes de que pueda reaccionar, la niña entra en la cocina como si nada hubiera ocurrido y comienza a prepararse el desayuno en completo silencio.
Agacho la cabeza. ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? ¿Qué demonios ha querido decirme Ethan hace un momento? ¡No entiendo nada! Creo que estoy empezando a volverme idiota.
- Papá – la voz de la niña me hace levantar la cabeza a toda velocidad. Parece cansada.
El hombre se gira para mirarla y yo hago lo mismo. Es entonces cuando descubro sus preciosos ojos verdes enrojecidos, y bajo ellos, unas marcadas ojeras que me confirman la suposición de que la pequeña ha pasado la noche en vela.
- ¿Qué te pasa? – pregunta Ethan – Tienes muy mala cara.
Naiah duda unos instantes antes de soltar la tostada que iba a llevarse a la boca y depositarla en un plato pequeño. Lo coge sin decir nada y toma asiento frente a nosotros.
- Anoche no podía dormir y me quedé leyendo en mi cuarto... – desvía la mirada con cierta inseguridad.
- ¿Has tenido alguna pesadilla? – aventuro yo, bastante perdido.
Mi prima niega con la cabeza y levanta la vista para fijarla en su padre. En ese momento me doy cuenta del inmenso dolor que refleja su mirada. Dolor, impotencia... ¿Desesperación, tal vez? Me parece bastante posible.
- Te oí llegar.
De pronto, toda la casa se sumerge en un profundo silencio que no acierto a comprender. Sus palabras han sido poco más que un susurro, pero más bien parece que de entre sus labios haya salido una sentencia de muerte.
Comienzo a sentirme incómodo y el presentimiento de que algo no marcha como debería se vuelve aún más intenso que la noche anterior.
Cruzo con Ethan una mirada fugaz y percibo un cierto brillo de tristeza en sus ojos.
- No deberías quedarte tanto tiempo despierta. No es bueno para una niña.
Escucho un levísimo crujido y descubro los puños de Naiah apretados con fuerza sobre su camisón azul.
- No cambies de tema – protesta. Se me hace raro el tono de su voz, mucho más frío que de costumbre y comprendo que su paciencia tiene un límite.
Suspiro: después de todo, ella también es humana.
Ethan esboza una sonrisa conciliadora.
- De acuerdo – responde finalmente – Supongo que lo que me pides es justo. ¿Qué es lo que querías decirme?
La niña traga saliva dos veces y juguetea nerviosamente con uno de sus mechones anaranjados.
- No estoy segura de la hora, pero volviste a casa muy tarde. Creo que debían ser más de las doce.
- Es probable que así fuera – concede mi tío – Pero no veo el motivo por el que estás tan seria.
La niña dedica cerca de un minuto a mordisquear la tostada, que había permanecido todo el tiempo intacta sobre el plato.
- Nunca llegas tan tarde a no ser que haya pasado algo malo. – contesta.

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Jaxsa mago negro
Publicado: Dom Abr 17, 2011 3:08 pm Responder citando
*^-=( KoMoRi·FAN·Nº01 )=-^* Registrado: 12 Sep 2008 Mensajes: 2722 Ubicación: Bizkaia, donde el bosque de farone en la tierra de siloria acoge a las sombras del crepúsculo.
esta batsante bien ^^

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Mi tuenti es "jaxsa mago negro" contactad conmigo si quereis participar en mi pelicula

EL TRAILER DE MI PELICULA http://www.youtube.com/watch?v=O-IkzlxborA
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dragonfly
Publicado: Dom Abr 17, 2011 5:54 pm Responder citando
Vampiro áspero Registrado: 26 May 2010 Mensajes: 579 Ubicación: Más allá de la mirada de la Oscuridad.
Joooooooooooooooooo me encanta y solo he leído dos cachos...!!!
Sí que es densito, sí, tiene chicha... Y lo escribes muy bien, no te puedo poner ninguna pega. ^^ Wink

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Ephire
Publicado: Lun Abr 18, 2011 1:10 pm Responder citando
Claira Registrado: 05 Sep 2010 Mensajes: 144 Ubicación: En mi casita ^^
Wow, dos nuevos lectores ¡menuda alegría me acabo de llevar! Nunca pensé que esto tendría tanto éxito (nunca pensé que tendría éxito, la subí por subir algo...) En fin... Muchas gracias por leerme, aquí os dejo otro trocín

Los segundos pasan uno tras otro, despacio.
Marcando su ritmo con el tic- tac del reloj que cuelga de la pared. Aparte de eso, no hay nada que pueda oírse.
En realidad, de no ser porque estoy oyendo las agujas del reloj ahora mismo, juraría que el tiempo se ha detenido: en la casa no hay movimiento alguno, parece como si mis familiares temieran romper algo importante al reaccionar. Tampoco en la calle se escucha nada, ni siquiera el sonido del poco tráfico que pueda haber en esta diminuta ciudad.
Pero, aunque parezca que en estos momentos el mundo ha dejado de girar para tomarse un descanso, mi mente continúa trabajando a una velocidad vertiginosa.
Comienzo a preguntarme si actué correctamente el día que conocí a Ethan en el bar y acepté su generosidad sin ni siquiera pararme a pensarlo. He de reconocer que en estos últimos días he averiguado cosas que de otro modo no hubiera podido, pero, por otra parte, el sentimiento de no ser más que un extraño en esta casa no ha hecho más que aumentar desde el primer instante que puse un pie en ella, pese a la hospitalidad y el buen corazón de Naiah y de mi tío.
Y todo es tan enrevesado: el incidente que tuvo lugar en la terraza de la escuela de Naiah, mi extraño sueño, las palabras que Ethan me ha dirigido hace unos minutos... No entiendo absolutamente nada. ¿Por qué todo el mundo parece saber algo que a mí se me escapa? La única que parece tan desconcertada como yo es la pobre Naiah.

Levanto la cabeza para mirarla y esta vez, nuestros ojos se cruzan. Sonríe, pero no es una sonrisa alegre.
No, todo lo contrario: más bien parece la sonrisa resignada de quien asume la peor de las noticias. Una sonrisa falsa para ocultar todo el dolor que la consume por dentro y evitar que la gente se preocupe por ella. Al fin y al cabo, tan solo es una niña que ha dejado de ser pequeña demasiado pronto.
De repente y sin saber porqué, siento ganas de abrazarla. La siento tan sola, tan frágil.
Y estoy seguro de que, en este instante, ella moriría por un abrazo.
Estoy más que seguro pero, como buen cobarde, no acierto a moverme.
Ella en cambio sí reacciona. Una sola frase. Una pregunta tan inocente y tan ansiosa al mismo tiempo que me hace olvidar todo lo demás.
- ¿Mamá se va a recuperar?
Ethan la mira compasivo, se pellizca el puente de la nariz y responde con un tono tan cansado que le atribuye muchos más años de los que realmente tiene.
- Aún no lo sé, pero rezo porque así sea.
Abro los ojos como platos. ¿Tan grave es la situación? La verdad, no sé como debería reaccionar.
La niña se pone en pie, olvidándose de su desayuno a medio comer y sale de la cocina.
- ¿A dónde vas? – le pregunto con cierto temor.
Ella me mira como si fuera tonto y finalmente responde con esa sonrisa que me hiela la sangre.
- A vestirme. Voy a llegar tarde a clase.
- Ah... – comento, a falta de algo mejor que decir.
Quieto como una estatua, la observo cruzar el pasillo y, una vez la he perdido de vista, oigo el crujido de la puerta de su dormitorio al cerrarse de un portazo.

Apenas soy consciente de cómo Ethan se levanta de la silla y cruza la cocina con paso lento, algo poco habitual en él. Antes de desaparecer por el pasillo, se vuelve hacia mí.
- Siento mucho que hayas tenido que formar parte de este momento tan desagradable pero, desgraciadamente, es lo que hay.

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